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El acuerdo comercial entre EE.UU y China podría estar en riesgo en un futuro mediano, pues el país norteamericano alerta que su par asiático de no está cumpliendo lo acordado.

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La guerra comercial entre las dos potencias más grandes del mundo inició en marzo de 2018, y duró casi dos años. Durante esta época los efectos colaterales del enfrentamiento impactaron el comercio global.

La imposición de medidas arancelarias por ambos países, las respuestas agresivas de la contraparte y las tensiones que aumentaban a medida que avanzaba la guerra obligaron a muchas compañías a redefinir sus esquemas de producción.

Estados Unidos logró imponer aranceles a China por más de US$250 mil millones de dólares. Por su parte, China respondió estableciendo aranceles por unos US$110 millones de dólares.

Esto ocasionó que el comercio mundial entrara en una de las crisis y reorganizaciones más grandes de su historia, pues afectó la dinámica de la economía global.

Varios productos del comercio internacional cambiaron sus destinos tradicionales, pues las empresas trasladaron sus cadenas de suministros con el fin de evitar los nuevos aranceles.

De esta manera, estos productos llegaron a nuevos países e introdujeron en sus mercados nacionales nuevos competidores, lo que provocó crisis en algunos sectores industriales.

Consecuencias del enfrentamiento comercial

A finales de 2019 las exportaciones chinas a Estados Unidos disminuyeron más del 20% con respecto al mismo período del 2018.

Los casi dos año de vilo mundial, por la incertidumbre en el desenlace de este nuevo capítulo de la historia, fueron realmente preocupantes para las industrias.

Como consecuencia, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) calculó una disminución del 0,4% en el comercio mundial durante 2019. Desde la crisis financiera de 2008, el comercio global no presentaba este indicador tan bajo.

Estados Unidos por su parte, sufrió un impacto profundo, aún cuando el presidente de ese país, Donald Trump, aseguró que China llevaría la peor parte.

Las empresas estadounidenses pagaron cerca de 46.000 millones de dólares más en aranceles como consecuencia de las medidas impuestas por Trump, según un análisis de Tariffs Hurt the Heartland.

Además, el país perdió cerca de 300.000 empleos hasta septiembre del 2019, según una simulación económica realizada por Moody’s Analytics.

El anuncio que tranquilizó al mundo

Debido a las consecuencias globales por la guerra comercial, el anuncio de una tregua al enfrentamiento entre EE.UU y China en enero de este año trajo un viento de alivio en la economía mundial.

No obstante, según los expertos, el pacto del 15 de enero es el resultado de más de dos años de negociaciones que no se concretaban, y muchos coinciden en que es difícil que se concluyan los acuerdos comerciales. Cuanto más tiempo pase, más se distancian ambos países en términos económicos.

La primera fase del acuerdo contempla que China realice compras de manufacturas, energía, productos agrícolas y servicios estadounidenses por un valor total de US$200 mil millones de dólares en este y el próximo año.

Esto implica un crecimiento en las exportaciones de EE.UU a China, en estos sectores, del 100% con respecto a las compras registradas en 2017, antes que iniciara la disputa entre ambos países. Al evaluar cada sector por separado, las expectativas son realmente altas.

Para este año, la meta es un crecimiento del 36,6% en la exportaciones a China.

Las exportaciones de manufacturas deben aumentar 86%, es decir, de US$40,8 mil millones en 2019, deben pasar a US$75,4 mil millones

Aunque el crecimiento acordado es alto, está a la sombra del pactado para las exportaciones agrícolas, pues deben aumentar de US$14,7 mil millones en 2019, a US$33,4 mil millones, es decir, un 126%.

Y ni hablar de las exportaciones en el sector energético, pues, de US$3,1 mil millones de dólares en 2019 deben alcanzar los US$26,1 mil millones de dólares en este año, lo que representa un crecimiento utópico del 730%.

Con el reloj corriendo, cada mes cuenta para lograr las metas planteadas en el acuerdo, y aún más con la reciente situación que está golpeando nuevamente la economía mundial. La pandemia por COVID-19.

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Las expectativas no cumplidas

Luego del acuerdo, llegó el primer tropiezo. El brote de la pandemia que actualmente tiene el vilo al mundo pasó factura a la economía China.

Enero defraudó, especialmente en el sector energético, que tiene la meta de crecimiento más alta en el acuerdo. En ese mes, las exportaciones del sector al país asiático apenas llegaron a los US$25,7 millones de dólares, menos del 0,1% del compromiso para este año pactado en US$26,1 mil millones de dólares, y a penas la mitad de lo registrado en enero de 2017.

Si bien, la expansión de la COVID-19 se agudizó en enero, los expertos aseguran que la pandemia no causó estos comportamientos en el comercio exterior de China con EE.UU durante ese mes.

Pero, si tuvo efectos sobre las exportaciones e importaciones del país asiático desde el mes de febrero mientras el país retornaba lentamente a sus labores.

Otro factor desalentador fue la fuerte caída de precios del crudo en marzo y abril, lo que implica que el crecimiento en volumen de exportaciones energéticas debe ser aún mayor para compensar la caída en valor, y así, lograr la meta de US$26,1 mil millones de dólares acordada.

En el primer cuarto de este año, las exportaciones norteamericanas al país asiático cayeron un total de 10% con respecto al mismo período de 2019.

Según el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), las manufacturas experimentaron una reducción de US$19 mil millones de dólares. Lo que significa que para cumplir la meta en este sector las exportaciones manufactureras deben alcanzar los US$120 mil millones de dólares en este año.

Por otra parte, las exportaciones agrícolas, sólo crecieron 3,2% en el primer cuarto y probablemente fallen la meta de US$33,4 mil millones de dólares de este año.

Lo mismo sucede con las manufacturas que disminuyeron 11,7% y el sector energía que cayó 33,3%.

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Por esta razón, el gobierno norteamericano lanzó advertencias a principios de mayo, con una combinación de tonos negociadores y fuertes.

Donald Trump, amenazó con terminar el acuerdo. Mientras que Larry Kudlow, Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, dijo que el acuerdo comercial continuaba. De esta manera, expresaron su voluntad para evaluar cómo China estaba comprando productos y servicios norteamericanos

Además de esta situación, según BBC, el secretario de Estado, Mike Pompeo, certificó ante el Congreso que Hong Kong ya no es políticamente autónoma de China, por lo que deja de merecer un trato especial bajo la legislación estadounidense.

Este estatus otorgaba al territorio condiciones favorables comerciales, pero esta condición depende de que el secretario de Estado de EE.UU. certifique cada año que Hong Kong mantiene suficiente autonomía de China.

Este anuncio, agrega más tensiones a las relaciones entre EE.UU. y China, que ya vienen con suficientes problemas desde hace años.

Y por si fuera poco, las constantes acusaciones de Trump sobre la manipulación de cifras oficiales del impacto de la COVI-19 en el país chino, y el mal manejo de la expansión del brote inicial, hacen que las relaciones entre ambos países se deterioren cada vez cada vez más.

Por esta razón, aunque muchos aseguran que es muy temprano para dar conclusiones sobre el desenlace de la fase 1 del pacto, lo cierto es que las cifras no son alentadoras, lo que pone el acuerdo comercial entre EE.UU y China en riesgo.

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